jueves, 23 de diciembre de 2010

● Los mimos de María




Después de casi un año de no actualizar mi blog, arranco nuevamente con esta entrada, feliz navidad!

Roger

miércoles, 17 de marzo de 2010

● Para un ser obsoleto

"Puedo aceptar que ya no me dirijas la palabra"

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miércoles, 6 de enero de 2010

● Melchor, Gaspar y Baltazar.



Se creó la leyenda de la llegada de unos reyes magos, provenientes de ciudades de religiones paganas a adorar al salvador, un poco venerando "la cultura y religión" del pueblo de Israel y, según yo creo, acogiendo la Buena Nueva, dándose cuenta de la verdad, ya que incluso el mismo Herodes conocía la profecía, y por ende mandó a matar muchos bebés. Se dice que los reyes provienen de Europa, Asia y África.

Digo que fue creado, porque no se sabe si fue cierto o no, aunque en el evangelio de San Mateo menciona a unos magos extrangeros que siguieron la estrella para dar las ofrendas. Como también piensan que son Zoroastros.

Como ya se sabe, le dieron al bebé Jesús oro, incienso y mirra.

Ahora... se cuenta también la existencia de un cuarto rey mago, llamado Artabán. La leyenda proveniente de Rusia, cuenta sobre éste cuarto rey, quien se pasó buscando a Jesús por tantos años de vida que Él tuvo en la tierra, 33. Cuando viajaba con los otros tres, una tempestad los alcanzó, y buscaron refugio en la casa más próxima que había. El anfitrión los hospeda, sin embargo su casa quedó destruida por la tormenta, por ellos Artabán les dijo a los otros tres que se adelanten, que él se quedará arreglando la casa del hombre.

Es curioso, él no andaba en camello, andaba en burros, llevó varios llenos de... . Cuando retornó a su viaje para alcanzar a los otros, se le cruzaba otra persona en problemas, y él lo ayudaba con la riqueza que llevaba, y así por 30 años, se la pasó ayudando a la gente necesitada con los que se topaba en su viaje, utilizando parte de su diamante protector de la isla de Méroe, un pedazo de jaspe de Chipre, y un fulgurante rubí de las Sirtes, que eran para la ofrenda al Niño Dios. Hay otras versiones, pero la idea es la misma, el viajar ayudando a cual requería auxilio en su camino.

Tan piña él, llegaba justo cuando María y José escaparon de Belén, cuando salieron de Egipto, hasta encontrarlo después de 33 años, crucificado, sin burros (según una versión) y unas cuantas monedas. En ese momento de su agonía, Jesús le habló y le dijo que por sus acciones irá con él al cielo.

viernes, 1 de enero de 2010